¿Cómo apoyar a un ser querido con ansiedad o depresión? (Segunda parte)

Cómo apoyar a un ser querido 2

La semana pasada escribí sobre cómo apoyar a un ser querido con ansiedad o depresión. En mi opinión, el paso más importante es estar presente mediante la escucha. Sin embargo, el tema da para mucho más.

Afortunadamente, hay más maneras de apoyar a nuestros seres queridos. Aquí te comparto algunas:

1. Mantén la calma.

Si uno de tus seres queridos lucha contra la ansiedad o depresión, es totalmente natural que eso despierte sentimientos en ti. Saber que alguien a quien quieres lo está pasando mal puede ser motivo de miedo, tristeza, y a veces hasta de enojo. Tómate un momento para reflexionar sobre esto e intenta mantener la calma. Después de todo, no podrás ayudar a nadie si tu no estás lo suficientemente tranquilo, ¿no es así?

Tómate el tiempo que necesites para entender por lo que tu amigo o familiar está pasando. Así evitarás tratar de ayudar desde un lugar de incomprensión e impulsividad.

Mantener la calma te ayudará a acercarte a cualquier situación problemática desde otra perspectiva.

 

2. Haz planes.

Tu ser querido sigue siendo la misma persona independientemente de la depresión o cualquier otra aflicción mental. Eso sí, con dichos padecimientos es difícil hacer planes pues eso requiere tiempo y esfuerzo tanto físico como mental. Esa motivación que antes parecía normal de pronto ya no está. Es ahí en donde puedes intervenir. Haz planes con tu ser querido como lo harías normalmente. Invítalo a dar una vuelta, tomar un café, ver una película. Algo que tu sepas que esa persona disfruta.

Anima a esa persona a seguir haciendo cosas. Incluso si, por obvias razones, no las disfruta con mucha intensidad, por lo menos no estará aislado y contará con una buena distracción. Ah y por favor, recuerda que puedes hablar e interactuar con esa persona de manera normal. ¡Nada de condescendencia o voz de personaje Disney!  

 

3. Asume que no eres el responsable por el estado mental de nadie.  

Acércate a esa persona desde el cariño y con intención de apoyar. Pero, a la vez, házte un favor y libérate de la culpa. No eres responsable del estado mental o emocional de nadie.

Como escribe mi colega Mila Petkova:

No aspires a convertirte en un salvador. Lo que sí puedes hacer, es convertirte en una persona de confianza y ofrecer tu apoyo a quien esté listo para buscar tu ayuda– de hecho, eso ya es bastante.

Una gran manera de apoyar a alguien con ansiedad o depresión es reconociendo nuestros propios límites. No eres su doctor, ni su terapeuta, ni el responsable de su estado. Una vez que reconozcas esto, el acercamiento te será más fácil.  Tu interés y presencia ya son una manera de apoyo por sí mismos.

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